
¿Se puede construir un negocio que cuide el planeta sin morir en el intento de gestionarlo en soledad? Muchos emprendedores sustentables comienzan con una máquina de coser, una gran idea y un aislamiento absoluto. Sin embargo, el verdadero secreto de la economía circular no está en los materiales que salvamos, sino en las comunidades que creamos.

Como todos los segundos jueves de cada mes, nos volvimos a encontrar en el espacio del Foro ODS. En esta ocasión, la propuesta estuvo a cargo de la Lic. Andrea Magaldi (Graduada en Dirección del Factor Humano y Gestión Estratégica de RRHH por la Universidad de San Andrés), quien nos invitó a reflexionar sobre los ODS 8 (Trabajo Decente y Crecimiento Económico) y 12 (Producción y Consumo Responsable).
Andrea compartió el propósito detrás de su proyecto, Ole Torito Suprareciclaje, una iniciativa enfocada en el reciclaje textil y la creación de nuevas prendas a baja escala. En un mundo donde la Inteligencia Artificial avanza a pasos agigantados, ella destacó un aspecto fundamental: la tecnología no puede replicar la esencia humana. Por eso, el nuevo paradigma nos exige mantener un aprendizaje activo, impulsado por la curiosidad constante y no por la obligación.
Pero tener un propósito claro no siempre es suficiente. En la búsqueda por impulsar su negocio, Andrea se enfrentó al gran desafío que viven casi todos los creadores: el techo del esfuerzo individual. Gestionar un emprendimiento ético en solitario es insostenible a largo plazo. El verdadero cambio comenzó cuando decidió transformar la gestión individual en una construcción compartida.
Fue así como su camino se cruzó con Humano Merlo, una tienda y asociación colectiva que reúne a 25 socios, entre productores, diseñadores y artistas, en la ciudad de Merlo, San Luis. Este espacio colectivo promueve que los productores locales puedan comercializar sus productos mediante un aporte económico justo. Esto no solo les garantiza la posibilidad de trabajar dignamente y sustentar sus artesanías, sino que habilitó un espacio para trabajar en conjunto, aprender del otro y encontrar un sostén mutuo.
Este cruce nos deja una lección profunda que resiste el paso del tiempo: la sustentabilidad no es solo ambiental, es fundamentalmente social. Solíamos pensar que el éxito de un proyecto verde dependía únicamente de sus procesos técnicos de reciclaje; hoy entendemos que el verdadero impacto ocurre cuando el diseño se encuentra con la solidaridad y el comercio justo.
El encuentro del Foro ODS fue una experiencia profundamente enriquecedora. Nos demostró que, cuando pasamos de la acción individual a la potencia colectiva, somos capaces de generar proyectos comerciales viables que transforman realidades y aportan un valor incalculable a nuestras vidas. La próxima vez que pienses en tu proyecto, pregúntate: ¿con quién puedes aliarte hoy para llegar más lejos?
Si querés revivir este encuentro puedes verlo completo acá: https://www.youtube.com/live/7uus7S7pOPk?si=gh9M7ILJ28qJC_lm




